Ser madre en el ciclismo profesional: la carrera más difícil

📅 31/05/2026

El pelotón femenino ha avanzado mucho en los últimos años. Más carreras, mayor visibilidad y mejores salarios que han permitido que el ciclismo crezca. Sin ... embargo, hay una realidad que sigue marcando la trayectoria de muchas corredoras: la dificultad de afrontar la maternidad sin poner en peligro su carrera profesional o, lo que es peor, quedarse sin trabajo y no volver a competir.

Aunque cada vez aparecen más casos de ciclistas que regresan a la carretera tras el embarazo, ser madre continúa siendo una de las mayores incertidumbres en el deporte de élite. Implica detener entrenamientos, perder contratos y desaparecer temporalmente de un pelotón donde el ritmo no se detiene para nadie.

Un ejemplo de esta vulnerabilidad lo vivió la española Sandra Alonso. La alicantina se quedó sin equipo al quedarse embarazada. En abril, tras ser madre, volvió a la competición de la mano de Eneicat-Be Call. «Ser madre y volver a competir al máximo nivel no debería verse como un obstáculo, sino como algo natural e incluso positivo«, explicó en una entrevista en 'Marca'. »Ojalá otras chicas que quieran ser madres no se encuentren con las dificultades que estoy teniendo yo para volver al pelotón profesional», dijo.

Para intentar paliar esto, la Unión Ciclista Internacional (UCI) otorga ciertos derechos en este ámbito. «Toda ciclista impedida de ejercer temporalmente su actividad debido al embarazo, tendrá derecho al 100% de su salario por un periodo de 3 meses y al 50% por otros de 5 meses. Esa cantidad no puede ser menor del salario mínimo estipulado», recoge la norma, que solo se aplica a los catorce equipos World Teams y los siete ProTeams. Esto significa que solo viven bajo este paraguas las principales categorías, por lo que muchas corredoras quedan desprotegidas.

Las recientes noticias sobre la maternidad de Pauliena Rooijakkers (UAE) y Rebecca Koerner (Uno-X Mobility) reflejan que la situación empieza a cambiar, ya que ambas corredoras contarán con el apoyo de sus estructuras.

Para el Uno-X Mobility, de hecho, esto no es nuevo. En 2022, cuando Elinor Barker (31 años) fue madre, el equipo escandinavo le renovó el contrato por cinco años, facilitó que su bebé viajara a las concentraciones e incluso le brindó un servicio de canguro.

A pesar de ganar varias medallas olímpicas tras dar a luz, Barker rechaza que su historia se venda como un «cuento de hadas». Dice que el proceso es duro. «Desde el momento en que te quedas embarazada, se compara el tamaño de tu barriga con cómo será tu recuperación». La británica relata que tuvo una planificación milimétrica. «A mitad de mi embarazo ya sabía qué entrenamiento haría seis u ocho semanas después del nacimiento del bebé», recuerda.

En el deporte de élite, el tiempo lo es todo. Si una lesión puede arruinar una temporada, un embarazo supone un parón mayor. Por ello, ante el temor a perder el contrato o el nivel competitivo, muchas ciclistas siguen posponiendo su maternidad.

Si hay un nombre que cambió la percepción de la maternidad en el ciclismo, es el de Lizzie Deignan (1988). La corredora británica, que tiene tres hijos, dio a luz por primera vez en 2018. Esta mujer no solo regresó a la competición, sino que lo hizo al máximo nivel. Se impuso en la Lieja-Bastoña-Lieja y en la primera París-Roubaix femenina de la historia. La corredora rompió un estereotipo que durante años acompañó al deporte femenino.

La ciclista del Lidl Trek, ya retirada y que ha vuelto a ser madre hace pocos meses, admitió que no planeaba regresar tras su primer embarazo, pero al cabo de un mes se dio cuenta de que era capaz de compaginar ambas facetas, rompiendo un tabú histórico.

Por suerte, algunas corredoras cuentan con el apoyo de sus equipos. Sin embargo, no siempre ha sido así. «Antes había que elegir entre la maternidad y el deporte; una cosa o la otra», recordaba recientemente la exciclista Ane Santesteban en una tertulia organizada por el Laboral Kutxa. Ese dilema lo conoció a la perfección Joane Somarriba, la mejor ciclista española de la historia, quien se retiró precisamente para ser madre. «El instinto maternal se despertó con 30 años, en el mejor momento de mi carrera deportiva», contó en la charla.

«Competí dos temporadas más y me retiré para ser madre. Yo había visto de cerca la experiencia de corredoras que dejaban a sus hijos con los abuelos, que apenas podían pasar tiempo con ellos… y no lo quería vivir igual», explicó.

El debate sobre la maternidad en el ciclismo va mucho más allá del deporte. Es el reflejo de una encrucijada que todavía viven miles de mujeres trabajadoras. Para las ciclistas, sin duda, la carrera más difícil de su vida.

Ser madre en el ciclismo profesional: la carrera más difícil

Contenido original en https://www.elcorreo.com/deportes/ciclismo/madre-ciclismo-profesional-carrera-dificil-20260528185548-nt.html

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