Jonas Vingegaard entra en el Olimpo del ciclismo: conquista el Giro y culmina una gesta que ni Induráin ni Pogacar han logrado
El periplo de Jonas Vingegaard por Italia le ha abierto de par en par las puertas del Olimpo del ciclismo. Cumpliendo los pronósticos, el jefe de filas del Team Visma llegó a Roma enfundado con el característico maillot rosa que distingue al líder del Giro, permitiéndole culminar una gesta al alcance de unos pocos elegidos. Con su victoria en la 'corsa rosa' el danés se convierte en el octavo ciclista en completar la triple corona en las Grandes Vueltas, una hazaña de la que ni su gran rival contemporáneo Tadej Pogacar puede presumir.
Como virtuoso vueltómano, Vingegaard supo imponer su ritmo a lo largo de las 21 etapas que componen el Giro de Italia. A diferencia de Pogacar en 2024 o Merckx en 1973, a los que su voracidad les llevó a buscar la codiciada 'maglia rosa' desde las primeras jornadas, el danés no mostró ninguna urgencia por vestir un maillot que sabía que terminaría siendo suyo tarde o temprano. Él decidió cuándo y dónde desplegar su versión arrolladora, esperando pacientemente durante 14 etapas antes de perpetrar el previsible asalto al liderato.
Adoptando un perfil bajo durante las tres etapas búlgaras y gran parte de la primera semana de competición, Vingegaard tenía telegrafiado cada movimiento. Ni siquiera los más de seis minutos en los que llegó a aventajarle Alfonso Eulálio tras la quinta jornada le llevaron a pensar en modificar sus planes, y esperó a la llegada de la primera final en alto para dar el esperado paso al frente. Sus victorias en el Blockhaus y en el Corno alle Scalle permitieron al líder del Team Visma reducir enormemente la brecha respecto al entonces líder pero, lejos de rematar de inmediato, volvió a esperar pacientemente hasta el final de la segunda semana, dónde el Pila y sus imponentes rampas emergían con la promesa de dinamitar la carrera.
Y la promesa se materializó. La victoria en Pila, tercera de las cinco que terminaría apuntándose en el Giro, permitió a Vingegaard vestir de rosa por primera vez después de 14 etapas, maillot que ya no cedería hasta el final. Unos días después, en Carì, el danés dejó su victoria en la general prácticamente vista para sentencia, y su exhibición en Piancavallo terminó de certificarla.
La victoria en el Giro de Italia permite a Vingegaard cerrar el círculo en una carrera que empezó prácticamente por casualidad. Aquel niño que en sus inicios jugaba a fútbol y se enamoró del ciclismo cuando sus padres le llevaron a una etapa del Tour de Dinamarca, que trabajó limpiando pescado antes de dar el salto definitivo y cuya prometedora carrera estuvo cerca de saltar por los aires en 2017 tras sufrir una fractura en la pierna que le dejó fuera de combate durante cerca de un año, ha terminado convirtiéndose en uno de los mejores corredores de todos los tiempos y en uno de los pocos que puede presumir de poder contar con el Tour de Francia, la Vuelta a España y el Giro de Italia en sus vitrinas.
El camino de Vingegaard hacia la triple corona comenzó en el Tour de Francia, la carrera por excelencia del calendario ciclista. Escoltado por un equipo de lujo en el que destacó especialmente la labor de Wout van Aert y Sepp Kuss, el líder del entonces Jumbo Visma salió victorioso en las ediciones de 2022 y 2023 en la 'Grande Boucle', dejando sin opciones a un Tadej Pogacar que se había apuntado el triunfo en las dos ediciones anteriores y que podría haber reinado sin oposición en tierras galas durante más de un lustro de no ser por Jonas y la escuadra neerlandesa.
2023 pudo ser un año redondo para Vingegaard con la conquista de la Vuelta a España pero, tras una serie de conversaciones con el equipo, decidieron respetar el maillot rojo conseguido por Sepp Kuss en los primeros compases de la carrera para encumbrar al gregario como campeón. El momento del danés llegó en 2025, edición que dominó sin oposición desde su exhibición en L'Angliru y cuya victoria quedó refrendada en la Bola del Mundo.
El círculo quedó cerrado en el Giro de Italia con una victoria que convirtió a Vingegaard en uno de los ocho ciclistas capaces de conquistar las tres 'Grandes'. El danés se une así a una lista en la que figuran leyendas de la talla de Jacques Anquetil, Eddy Merckx y Bernard Hinault, con Alberto Contador como único represente español y Chris Froome, Felice Gimondi y Vincenzo Nibali completando este prestigioso grupo.
Para dimensionar la magnitud de la hazaña merece la pena mencionar a los dos grandes ausentes de esta lista. Ni Miguel Induráin ni Tadej Pogacar, grandes dominadores de sus respectivas épocas, pueden presumir de haber conquistado las tres 'Grandes', con La Vuelta como carrera que se les resiste a ambos. Mientras que el español participó en múltiples ediciones y se quedó con la miel en los labios tras el segundo puesto de 1991, se espera que el esloveno termine reinando en España tarde o temprano, pues en su primera y única participación en 2019 logró subirse al podio cuando apenas estaba dando las primeras pedaladas en su legendaria carrera.
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