Alfonsina Strada, el 'diablo con falda' que luchó por la igualdad con su bicicleta

📅 30/05/2026

Hoy arranca el Giro Donne. La versión femenina de una de las grandes vueltas del calendario ciclista internacional, el Giro de Italia. A punto de cumplir 40 ediciones -sumando sus diferentes organizaciones-, hoy está más que consolidada como una de las pruebas más importantes para las mujeres ciclistas.

Mujeres ciclistas. Un concepto que ha evolucionado de una manera bárbara en los últimos años. Y cuando hablamos de últimos, nos referimos a quizá cinco, como mucho diez años. De manera progresiva y firme. De manera contundente. Y que hace ver un panorama más que esperanzador a corto plazo.

Nacida el 16 de marzo de 1891 en Castelfranco Emilia, Módena, como Alfonsa Rosa María Marini, heredó su pasión por la bicicleta de su padre y de sus hermanos mayores. En una época en la que ir en bici significaba mucho más que eso para una mujer: una herramienta para la libertad y la independencia, como constatara años atrás Annie Londonderry. Un símbolo de lucha por la igualdad de género.

Pero no era sencillo. Alfonsa quería competir, y lo hacía a costa de engañar a sus padres, quienes no lo hubieran permitido. Les aseguraba que iba a misa los domingos para desplazarse hasta alguna carrera que aún no podía prohibirle la participación, porque no esperaban que una mujer quisiera participar.

Cuando su madre descubrió la realidad, le dijo que si quería seguir corriendo, tendría que casarse e irse de casa. Con la esperanza, o la ilusión, de que su marido le quitara aquella tontería de la cabeza. Con 16 años contrajo matrimonio con Luigi Strada, con quien se mudó a Milán. Le salió mal la jugada, pues Luigi, mecánico de profesión, le regaló una bicicleta a Alfonsina, y fue quien más la animó a correr con ella.

Siguió corriendo, a su manera, por países como Rusia, España, Francia o Luxemburgo. Hasta que en 1917 se presentó en la redacción de La Gazzetta dello Sport, periódico organizador de diversas pruebas ciclistas. Solicitó participar en el Giro de Lombardía, esperando la negativa por respuesta. Pero fue el momento justo. En realidad, no había ningún punto en el reglamento que prohibiera la participación de la mujer (simplemente, se daba por hecho). Y además, estamos hablando de un año en plena Guerra Mundial, en la que muchos nombres importantes del ciclismo patrio se hallaban en el frente, y en el que por ello se abrió la posibilidad de participación a ciclistas amateurs.

Así que el 4 de noviembre de aquel 1917 Alfonsina tomó la salida en Milán, junto a los otros 43 participantes. Todos hombres. La ciclista llegó con el último grupo de competidores, a más de una hora del ganador Phillipe Thys. Pero cruzó la meta. Algo que un tercio de los ciclistas participantes no pudo hacer.

Repetiría experiencia al año siguiente, a pesar de los malos comentarios recibidos tras aquella primera participación. Y aún le salió mejor: consiguió llegar a Milán entre los 20 primeros clasificados, por delante de varios hombres.

Tras aquel buen resultado, el objetivo de Alfonsina Strada pasó a ser otro aún mayor: correr en el Giro de Italia. Lo hizo como Alfonsin Strada. No queda claro si el cambio de su nombre al masculino fue para engañar a la organización -algo así como lo que hiciera años más tarde Katherine Switzer- o si fue de mutuo acuerdo con la organización para evitar suspicacias hasta el momento de la salida. Lo que sí está claro es que contó con el beneplácito del director de la carrera, Emilio Colombo.

Alfonsina tomó la salida, pues, en el Giro de Italia de 1924. 12 etapas con un total de 3.618 kilómetros. Terrenos irregulares. Strade Bianche. Polvo, agujeros, intemperies. Bicis muy pesadas (más de 20 kilos). 108 inscritos, de los que solo 90 se presentaron al inicio.

Las primeras etapas transcurren de manera brillante para Alfonsina. No sólo llega a la meta. Lo hace en posiciones relativamente buenas. Demostrando que puede estar ahí. Demostrando que las mujeres pueden afrontar esos desafíos mayúsculos. Y su popularidad se dispara. Provoca la reacción -favorable u hostil- de prensa y público.

Inicialmente, ante las dificultades que había entrañado la jornada, miembros de la organización (incluido el propio Colombo) no querían sacarla de la carrera. Ni a ella ni al resto de ciclistas que habían llegado fuera de control. Pero la normativa es la normativa. Y Alfonsina lo acata.

Sin embargo, se llega a un acuerdo: podrá seguir participando en las etapas restantes, pero sin tiempos oficiales. Y llega hasta Milán, el final del Giro. De los 90 que iniciaron la prueba, sólo 30 llegan al final. Entre ellos, Alfonsina Strada. Extraoficialmente, hubiera terminado entre los puestos 18 y 24. Nada mal para una mujer.

Se cambió la normativa del Giro, para impedir que ninguna mujer pudiera participar en la carrera. Alfonsina no pudo volver a correr. Tuvieron que pasar más de 60 años para que se iniciara, de manera precaria, el primer Giro de Italia femenino.

Para entonces, ya hacía décadas que Alfonsina había fallecido. Lo hizo el 13 de septiembre de 1959, cuando tratando de arrancar su moto -el vehículo que había sustituido por la bicicleta tras sus decepciones- esta le cayó encima, aplastándola de manera fatídica.

Para siempre quedará como una de las pioneras e impulsoras de la participación femenina en el deporte. La única mujer que compitió en un tormento como el Giro de Italia rodeada de hombres. Que luchó contra la segregación en el ciclismo profesional subida a una bicicleta. El diablo con falda para muchos, un referente y una figura vital para tantos otros.

Este artículo forma parte del libro 'HEROÍNAS a través del deporte', del mismo autor. Una colección de 25 historias de mujeres deportistas que iniciaron nuevos caminos, rompieron barreras, y trascendieron en las generaciones venideras, en la línea del artículo que acaban de leer.

Alfonsina Strada, el 'diablo con falda' que luchó por la igualdad con su bicicleta

Contenido original en https://www.libertaddigital.com/deportes/mas-deporte/2026-05-30/sabado-alfonsina-strada-el-diablo-con-falda-que-lucho-por-la-igualdad-con-su-bicicleta-7410240/

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